viernes, 15 de abril de 2011

"MI SEGUNDA OPORTUNIDAD"

1 Crónicas 15

El experimentar un fracaso al intentar algo importante en nuestra vida puede paralizarnos por el resto de nuestra existencia, nos puede inutilizar para intentarlo nuevamente, máxime si ese fracaso fue bastante traumático, doloroso o humillante.

En un tiempo de mis años mozos practiqué gimnasia por un año y medio aproximadamente, lo máximo que logré fue ejecutar el salto mortal hacia adelante. En uno de esos entrenamientos cuando apenas empezaba a intentarlo sin cuidador y sin colchón protector, no alcancé a caer de pie y me propiné un “santo porrazo” que quedé tirado en el suelo por un buen rato. El entrenador me fue a ver, verificó que no tuviera lesiones serias, me dejó quejarme y sobarme un momento, después de eso me dijo: “¡Inténtalo de nuevo!” “¿Que qué? Si vio el tremendo azotón que me acomodé ¿Quiere que lo intente de nuevo? (pensaba en mis adentros)”, obviamente me negué a hacerlo, pero él estaba firme frente mi, ordenando que lo hiciera nuevamente, esta vez me dijo “Si no lo haces de nuevo, ahora, no lo podrás hacer jamás, pues quedarás traumado para toda la vida, este es el momento de superar ese mal salto” Y tenía razón, ese era el momento preciso de superarlo, porque después de eso quedé traumado para... no es cierto, je je, la verdad es que lo intenté de nuevo con sus indicaciones y su supervisión ¡Y lo logré! Después de eso el salto mortal fue pan comido.
Recordemos que también David fracasó en su intento de trasladar el arca del pacto a Jerusalén y que ese intento terminó en el funeral de uno de sus hombres. Ese fracaso no lo hizo desistir, pues estaba convenció que era la voluntad de Dios que el arca del pacto se estableciera en Jerusalén. Esta vez tuvo el cuidado de obedecer las instrucciones de Dios en cuanto al manejo del arca, por lo que convocó a los levitas y les dijo: “Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza” (Versículos 12 y 13). Esta vez siguiendo las indicaciones establecidas por Dios David tuvo éxito y hubo final feliz: “De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas.” (V.28)
Conclusión:
• Con los fracasos no todo está terminado, aprendamos de ellos e intentemos las cosas que valen la pena, aprovechemos la segunda oportunidad.
• La segunda oportunidad puede ser la de la victoria cuando afrontamos nuestros miedos y evitamos lo errores pasados.
• Es importante observar los principios divinos, David en su segunda oportunidad vigiló que cada detalle se realizara conforme a la voluntad de Dios, ya que esta vez no podía fallar.



TRANSFORMADOS PARA SERVIR
JOSIAS I. GONZÁLEZ

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